Serissa foetida/ Serisa, Árbol de las mil estrellas

Guía de Especies de Bonsái




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Los libros de Harry Harrington, ya en español, por el traductor de bonsai4me.es

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El nombre Serissa foetida tiene su origen en el “fétido” olor desprendido por corteza y raíces cuando son aplastadas o cortadas: foetida es literalmente “mal olor” en latín. Debo apuntar que la S. foetida es, algunas veces, nombrada por un viejo nombre latino, Serissa japonica.

Serissa es un género de una sola especie (foetida), un pequeño arbusto perenne de hasta sólo 50 cm de altura, procedente de bosques húmedos y abiertos del sureste asiático. Sus hojas nacen en pares opuestos, y las ramas se producen en gran número tanto desde madera vieja como nueva, dando al árbol un gran potencial como bonsái. La serisa crea numerosas pequeñas flores en forma de embudo durante el verano (y en otras épocas del año si están en ambientes extraños) y he ahí su nombre común “Árbol de las mil estrellas”.

Hay en la actualidad una gran cantidad de variedades que tienen hojas variegadas con flores simples o dobles.

Aunque están a la venta habitualmente en establecimientos de bonsáis a lo largo del Reino Unido y resto de Europa, la Serissa es conocida por ser bastante difícil de mantener, ya sea por cultivadores experimentados como por novatos. La serisa tiene tendencia a amarillear y tirar las hojas si no se siguen las condiciones correctas de cultivo.

Siendo una especie sub-tropical, la Serissa tiene que estar protegida con temperaturas por debajo de 7ºC, lo cual significa cultivarla en interiores en la mayoría de zonas de Europa y América durante gran parte del año. Sin embargo, aquí yace el corazón del problema con esta especie: es muy difícil mantener las condiciones de humedad ambiental que necesita en entornos cerrados, y esto causa a menudo que sufra el árbol.

Notas para el Cultivo como Bonsái

Posición: En el exterior cuando las temperaturas diurnas y nocturnas se mantengan de forma fiable por encima de 7ºC: en Inglaterra esto significa desde mayo hasta mediados de septiembre. Es importante para la salud del árbol el pasar al menos un par de semanas al año en el exterior, aunque asegúrate que una vez fuera no se mueva mucho.

Por tanto, cultivo en interior cuando las temperaturas amenacen con bajar de los 7ºC (día o noche). Encuentra un lugar permanente bien iluminado pero sin sol directo, y alejado de corrientes de aire frío, por ejemplo una ventana que mire al este o al oeste. Deben mantenerse buenos niveles de humedad, lo que se puede conseguir con una bandeja humidificadora. Nunca coloques el árbol en un alféizar sobre un radiador (los radiadores/ calefacción central son las razones principales por las que es tan difícil el cultivo en interiores, pues secan considerablemente el aire), ni en una ventana donde se cierren las cortinas por la noche, pues esos lugares pueden experimentar caídas de temperatura muy fuertes durante el invierno.

Mover el árbol a un sitio nuevo lo estresará hasta que se aclimate, causando en ocasiones que amarillee y tire hojas. A ello deberían seguir en unos pocos días brotaciones nuevas..

Riego: La serisa siente verdadera aversión a tener las raíces continuamente mojadas, aunque un sustrato completamente seco también la matará. Riega en abundancia (asegurate de que la tierra drena bien) y no vuelvas a regar hasta que el sustrato esté CASI seco. No se debe regar a diario como rutina a menos que se compruebe a diario el sustrato. Comprueba que la bandeja de grava esté siempre mojada pero nunca permitas que la maceta entre en contacto con el agua.

Las hojas amarillas son frecuentemente signo de exceso de riego (no exclusivamente, puede ser por otros factores), hojas marrones y crujientes indican falta de agua o de humedad ambiental.

Abonado: Una vez al mes durante el invierno (septiembre a marzo) y cada dos semanas entre marzo y septiembre, cuando el crecimiento es más potente. Abona sólo cuando el sustrato esté ya mojado o las puntas de las raíces podrían quemarse. No abones cuando el árbol haya perdido hojas o no dé muestras de nuevo crecimiento.

Trasplante: A las serisas no les gusta que les recorten las raíces, y pueden dejarse así durante 2-3 años. Trasplanta en primavera cuando comience el crecimiento -esto ayuda al sistema radicular a recuperarse rápidamente. Usa tu mezcla estándar de sustrato.

Poda: Elimina los chupones a menos que los necesites para diseños de troncos múltiples. Recorta a una o dos hojas para mantener la forma salvo que busques lo contrario.

Propagación: Estacas de madera blanda en primavera o principios de verano. Estacas semi-rígidas hacia el final del verano. Se ayuda al enraizado poniendo calor por debajo de la maceta.

Plagas y Enfermedades: Cochinillas. Amarilleado de hojas y caída causadas por un emplazamiento incorrecto, niveles pobres de humedad o riego inadecuado.

Estilos: Todos excepto vertical formal, en tamaños de extra-pequeños a medios.